La Asociación Sombra de Árbol acompaña la población criolla del Pilcomayo.


El río Pilcomayo se extiende sobre los territorios nacionales de Argentina, Bolivia y Paraguay y forma parte del sistema fluvial de la cuenca de la Plata. Las nacientes del río se encuentran en la cordillera de los Andes, en la frontera entre los departamentos bolivianos de Oruro y Potosí. Luego de 836 kilómetros por territorio boliviano, el rio Pilcomayo ingresa a la llanura chaqueña y sirve de división fronteriza entre Paraguay y Argentina hasta la bifurcación artificial de las aguas en dos canales que reparten el agua entre el territorio paraguayo y el argentino. Esta región se caracteriza por inundaciones regulares. A causa de los sedimentos que las aguas traen, el cauce del río ha cambiado repetidamente en la historia reciente.


Tradicionalmente, la región del Pilcomayo, en lo que hoy son Paraguay y Argentina, pertenecía al territorio compartido por los pueblos nivaclé, manjuy o chorote y wichi. Los ñandeva (tapiete) empezaron a asentarse en la zona después de la guerra del Chaco (1932-1935). Su territorio tradicional se ubica en la región de lo que hoy es la frontera seca entre Paraguay y Bolivia. También los Guaraní Occidentales se instalaron recién después de la Guerra del Chaco en las orillas del Pilcomayo.


Hace unos cien años, criollos procedentes de Argentina y Bolivia comenzaron a poblar los márgenes del Pilcomayo. Son de origen español, con algún mestizaje con pueblos quechua, que ha dejado rasgos en la cultura y el habla de los criollos de la región. Llegaron con sus familias enteras en busca de pasto para su ganado a la región del Pilcomayo. Tradicionalmente, pues, ellos vivían de forma semi nómada; en busca de agua y pastizales ocupaban extensas tierras que, sin embargo, no deforestaban. Como pobladores tradicionales, han desarrollado una forma de adaptación al ecosistema chaqueño que difiere completamente del modo de usarlo que fue practicado por los pueblos indígenas.


Otra corriente de poblamiento, que se inició recién después de la Guarra del Chaco desde el sur hacia el norte, la constituye la instalación de estancias, propiedad de extranjeros y personas relacionadas al poder estatal. Estas estancias ocuparon grandes extensiones de tierras y se dedicaban a la cría masiva de animales vacunos. Los empleados de estas estancias eran indígenas de la zona y criollos paraguayos de la región oriental del país.